DESCUBRIENDO MARGARITA EN JEEP SAFARI

Iniciamos este viaje con una especie de premonición colectiva de que sería algo grandioso, como siempre mis hijos estaban contando los días, las horas y los minutos para irnos, salimos muy temprano rumbo a Maiquetía, para nosotros es una constante recomendación al viajar estar con suficiente tiempo en el aeropuerto, aun más si consideramos que somos una familia numerosa, y que viajar con niños siempre es particularmente inquietante, son muchos los detalles que hay que cuidar, tener todos los documentos completos y a la mano, revisar lo que cada uno quiere llevar para entretenerse durante el vuelo, garantizar que mi equipaje de mano tiene todo lo necesario para sobrevivir en el aeropuerto o algo parecido, verificar el check in para asegurarse de que la ubicación es correcta y que los niños estarán acompañados cada uno por uno de nosotros, en fin todos los detalles del viaje cubiertos, y ya adentro en la zona de embarque y esperando el avión nos dedicamos a tranquilizar los ánimos de los chicos que preguntan cada cinco segundos a que hora nos vamos, luego de una espera que se hace eterna al fin… hemos llegado a la tan anhelada Isla de Margarita.

Cuando comencé a preparar este viaje, me descubrí ante la sorpresa de que en realidad no conocía la isla, por insólito que parezca y por difícil que resulte admitirlo es la verdad, la última vez que visitamos Margarita, había sido hace al menos 3 años, lo disfrutamos mucho, pero nos deleitamos tanto con el lugar que elegimos para hospedarnos que olvidamos mirar a nuestro alrededor, y ha sucedido igual con las ocasiones anteriores, prácticamente nos hemos circunscrito a los alrededores del lugar donde nos hemos hospedado, en los preparativos de este viaje coordiné una actividad para cada día, consideré ampliar los limites territoriales en mi mente y expandir nuestros intereses por toda Margarita y fue cuando entré en razón de cuanto no había experimentado la isla, pero créanme, valió la pena la reflexión.

Para hospedarnos elegimos quedarnos en la Samanná Margarita Hotel &Thalasso, siempre es un tema particular el escoger donde quedarnos, no es fácil conseguir un lugar cómodo para todos, en esta ocasión lo logramos, La Samanná tiene las Suites ubicadas en el último piso, tres de ellas tienen salida directa a la terraza del hotel, que cuenta con un área social privada y acogedora, un jacuzzi, tumbonas, una churuata que le da sombra a varias hamacas y espacio suficiente para pasar el rato compartiendo en familia con total privacidad. Estas tres habitaciones suman una capacidad total para 7 personas, pero si el grupo supera esta cantidad no hay inconveniente, el resto de las suites ubicadas en el mismo piso pueden incorporarse en el acceso a la terraza privada y problema resuelto.

Lo mejor de todo es que de alguna manera estas habitaciones están bien conectadas, de forma que los niños duermen en otra habitación de manera segura y cercana, y la reacción de los chicos al ver su habitación resultó toda una anécdota, estaban felices de tener una nevera propia y ni les cuento de la cafetera, toda una novedad, se sentían enormes e independientes, hasta llegué a pensar que no querrían estar en nuestra habitación con tantas maravillas en la suya, pero no fue así, transcurridos unos minutos por supuesto que quisieron estar en la nuestra.

Salimos a comer, justo al lado del hotel encuentran la mejor pizzería de la Isla, Il Nonno Pizzería, con una variedad tan divina que te hace dudar antes de elegir, la atención súper rápida, lo cual resultó una total bendición ante el apetito voraz que traíamos tras muchas horas sin comer en serio, las pizzas delgadas y deliciosas, el ambiente muy agradable y relajado, en la noche iluminan las palmeras con luces de colores lo que le da un aire de discoteca playera, sin alborotos ni escándalos, lo que lo hace ideal para comer algo y pasar el rato conversando en familia o entre amigos, tiene un parque pequeño pero perfecto para mantener a los chicos entretenidos, el lugar ideal para terminar un fabuloso día de playa o para inaugurar unas vacaciones soñadas.

Al día siguiente, teníamos programado hacer el Jeep Safari con los amigos de Life’s Tours Beach, ya habíamos hecho algo parecido en Aruba anteriormente, sin embargo esto es otra cosa, el toque especial que le agregan Viviana y Luis (la familia Vethencourt) a lo que tiene mas de 20 años siendo su negocio lo distingue de cualquier otro. Luis llego a la recepción del hotel súper puntual y con una sonrisa de presentación, nos llevó al vehículo con el que luego recorreríamos la isla y antes de montarnos quitó el techo, nos ofreció algo de tomar por primera vez de las al menos 50 veces que lo hico luego durante el resto del día, es extremadamente amable y atento, acto seguido comenzamos el recorrido.

Con total dominio y absoluta sencillez Luis nos fue explicando cada detalle del paseo literalmente hablando. Llegamos a la Asunción, la ciudad mas antigua de la isla y Luis se detuvo a llamar nuestra atención ante esas casas que narran historias con sus paredes de Bahareque y sus rejas con remaches, indicativo de su longevidad, puertas enormes que cuentan que por allí pasaban sus propietarios montados a caballo, calles que te remontan a otros tiempos y te conducen a la Iglesia de la Asunción hermosa e imponente, epicentro de todo lo que la rodea, vocera de la época colonial, emblema de la llegada de los Españoles y símbolo de que a partir de ella todo ha sido distinto, perfectamente elegido como el primer lugar a visitar.

Seguimos nuestra ruta y llegamos al Castillo de Santa Rosa, allí estuvo prisionera Luisa Cáceres de Arismendi a los 15 años, para forzarla a dar información sobre el paradero de su esposo el General Juan Bautista Arismendi, embarazada, joven y sometida a los tratos mas crueles que podamos imaginar, no se rindió ni se doblegó, en testimonio de su valentía permanecen allí vestigios de su cautiverio, con una vista exuberantemente hermosa de la isla se refrescan las historias y cobran vida los espacios de esta fortaleza, repletos de anécdotas y con la imaginación en pleno vuelo continuamos el recorrido.

El ascenso por el Cerro El Copey supera los 600 metros sobre el nivel del mar, la vegetación cambia y el clima se hace húmedo, este parque nacional le debe su nombre a un árbol que prolifera en la zona, El Copey, un tronco central con raíces aéreas que llegan a formar otro tronco, todo un espectáculo natural, rodeados de verde y de paz natural llegamos a la entrada del parque, tiene un mirador espectacular, hay quienes toman este escenario maravilloso para ejercitarse aprovechando el clima fresco que ofrecen la altura y la vegetación, nosotros hicimos un breve recorrido, muchas fotos y retornamos al paseo.

Luis, mapa en mano, nos da una explicación geográfica y anecdótica de la isla y de los planes del día, se diferencian claramente dos zonas Paraguachoa, que en Guaiquerí se traduce como abundancia de peces y Macanao, nombre que viene de un importante cacique Guaiquerí, a quien se le atribuyen particulares historias y poderes sobrenaturales, ambos espacios conectados por la Restinga para formar un solo territorio, en las faldas de su cordillera se creo el Valle del espíritu Santo ubicado estratégicamente cercano a la gruta del Piache, donde algunos aseguran que apareció la Virgen y otros afirman que se coloco la primera imagen que llego a ser objeto de adoración por parte de los Guaiqueries que ocupaban el territorio.

Se dice que los primeros pobladores de la isla de Margarita, peleaban como espartanos, de allí el nombre del estado Nueva Esparta, en la isla encontramos 2 parques nacionales de exuberante belleza natural, “La Restinga” y el “Cerro El Copey”, además de 2 monumentos nacionales las “Tetas de María Guevara” denominanción originada por la particular forma de las montañas cercanas a un importante puerto en el cual tuvo relevancia esta imponente mujer, propietaria de una flota pesquera y de carácter fuerte, lo cual la hizo popular y famosa, el segundo monumento el “Cerro Matasiete”, de gran importancia histórica debido a que fue el escenario de una importante y determinante batalla que dio inicio a la independencia.

Con tantas anécdotas poblando de imágenes nuestra mente, sumadas a la belleza del descenso del cerro El Copey continuamos nuestro camino y llegamos a la Restinga, Parque Nacional decretado en el año 1975, su nombre se origina en su tipo de suelo, restos de moluscos finamente picados, al llegar te esperan con toda amabilidad los lancheros, nos acompaño en esta ocasión el Sr. Juan, con una embarcación absolutamente pulcra y muy bien cuidada, nos mostró la variedad de manglares, rojo, negro y blanco, vimos las estrellas de mar desde la propia lancha sin llegar a sacarlas en ningún momento de su hábitat natural, recorrimos la laguna como quien se desliza por un espejo, observamos la montaña que dicen que formó el indio Macanao al morir, desde donde custodia la península que lleva su nombre, en fin, un paseo agradable y entretenido, relajante e inolvidable.

Continuamos hacía Macanao llegamos a Punta Arenas, donde almorzamos y nos relajamos en sus cálidas aguas, pero no sin antes hacer varias piruetas en el camino para llegar a lo mas alto de las colinas que rodean la vía y tener unas hermosas panorámicas del lugar, el paseo es divertido y cargado de adrenalina, el itinerario varía de acuerdo a los requerimientos del cliente, Luis es quien se ocupa de la parte operativa, maneja uno de los vehículos, atiende impecablemente al grupo y lidera la flota, Viviana se ocupa de los detalles, hacen un tremendo equipo y su especialidad va desde los tours mas sencillos hasta el montaje de grandes eventos corporativos, constituye un plan perfecto para conocer una muy buena parte de la isla en un solo día, no se lo pueden perder es una excelente alternativa, gente emprendedora y amable.

Para culminar el increíble día nos fuimos a la Hacienda Macanao, allí nos esperaba Daniel Ancieta, quien junto a su familia es el creador de este hermoso proyecto turístico que ofrece el privilegio de recorrer a caballo parte de este territorio virgen y parte de las costas cercanas, con posibilidad de ver 4 tipos de ecosistemas, un paseo que enamora sólo con describirlo e imaginarlo, sin embargo en nuestro caso por democracia interna no realizamos el recorrido a caballo, los chicos en una mayoría avasalladora nos desplazaron en nuestra intención de cabalgar, no obstante hicimos un recorrido por la Hacienda con Daniel y con Luis, de cualquier manera quedamos fascinados, porque no se trata sólo del contacto que puedes hacer con una interesante variedad de animales, si no que además es la historia que cada uno representa, en su mayoría han sido rescatados, tratados y cuidados para que hoy podamos visitarlos y conocer mas de ellos, están en espacios súper amplios, con suficiente comida y atención, tienen avestruces, caballos, conejos, chivos, ovejos, báquiros y burros, para disfrutar de sus servicios es absolutamente necesario reservar antes, en el servicio pueden incluir el traslado desde el hotel hasta la hacienda, hidratación para el recorrido y cualquier otra solicitud especial con toda amabilidad la reciben.

Salimos de la Hacienda Macanao felices ya rumbo al hotel, complacidos por el paseo y con mucho que contar, tanto que decidimos cerrar este capitulo y abrir uno nuevo para no atormentarlos con tanta maravilla que tiene Margarita para ofrecer, nos vemos en el siguiente artículo.

 

Por: Vicky Herrera de Diaz

Abogado venezolana

Turista en formación

Amante de los Viajes

Madre de 5 varones venezolanos

Esposa enamorada de Adolfo Díaz

 


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