MARGARITA DIVERSION Y GASTRONOMIA

Las mañanas inician en la Samanná con el respectivo desayuno que sirven en el restaurante, para serles muy franca no es lo variado que quisiéramos, pero si ofrecido amablemente en especial por el Sr. Miguel, quien se presenta y atiende la mesa con mucho esmero y dedicación.

La Samanná tiene ese toque que nos distingue del resto del mundo, la amabilidad de su personal, la atención es particularmente agradable, y constituye ese detalle que hace posible enmendar cualquier error, y que convierte una posible queja en un halago, mas allá de sus instalaciones y de las muchas cosas que tiene para ofrecer, cuenta con un personal estupendo dispuesto a escuchar, mejorar y rectificar lo que sea necesario para dar una gran experiencia de hospedaje, elegimos bien donde quedarnos si me preguntan con todo gusto lo repetiría.

Desde hace mucho tiempo veníamos escuchando del Restaurante Amaranto, particularmente lo vi en la cuenta de la gran Valentina Quintero, aun y cuando leí que debe reservarse con tiempo, nos arriesgamos a ir, y lo logamos, había disponibilidad para cenar, es un lugar totalmente particular y distinto, repleto de libros y de una tranquilidad que te invita a disfrutar de lo que elijas beber y comer con todos los sentidos, no tienen menú infantil, pero es que en realidad el ambiente se presta mas a no ir con los chicos, debido a que invita a la tranquilidad, sin embargo rápidamente idearon alternativas que les fascinaron a mis hijos, y a nosotros también, comimos delicioso, el menú es amplio, tanto que casi meditas y divagas entre tantas opciones, en nuestro auxilio se aproximaron las sugerencias y de verdad la cena termino siendo una total experiencia y contraste de sabores, que te dejan unas inevitables ganas de volver.

Al día siguiente retomamos la aventura, nos fuimos a Parque el Agua, esta muy bien mantenido, con mucho personal y buena organización, no permiten entrar con comidas, y es buen dato llegar temprano tanto el estacionamiento como los buenos lugares adentro escasean pronto, los chicos que miden menos de un metro veinte deben estar siempre acompañados de un adulto, de manera que es totalmente necesario tener la ropa adecuada, porque hay muchísimas piscinas y corren a meterse en la primera que consiguen y acto seguido hay que zambullirse tras ellos asi no lo quieras, de manera que no hay tiempo para relajarse, es acción y diversión desde que llegas, una de las piscinas ideales para los mas pequeños esta justo en el centro del parque, es súper entretenida y casi libre de riesgos por lo que puedes descansar de vez en cuando, aunque sinceramente lo confieso, por voluntad propia me metí repetidas veces bajo el gran barril que cae con cantidades industriales de agua y te deja felizmente emparamado, los toboganes fabulosos y con mucha variedad, es un sitio para pasar el día, aunque la comida es un poco costosa, con desproporcionada relación calidad-precio y no muy variada para mi gusto, pero aun y con ese detalle el lugar es ideal para instalarse el día entero y salir destruido de cansancio.

Esa noche debía comer algo ligero, de preferencia carbohidratos, en realidad y en el fondo el motivo del viaje era participar en la Costas Trail 16K Margarita, y a solo horas de la carrera era importante, descansar y comer bien pero muy sano, de manera que nos fuimos, por recomendación y en compañía de nuestro gran amigo Julio Arnaldes, a Il Mercato Bianco ubicado en el Centro Comercial Parque Costa Azul, el sitio es hermoso, fresco y relajado, el menú variado y exquisito, aunque solo podía comer lo permitido, lo cual fue un poco torturante, lo disfrute, prometiéndome volver por la revancha, sacrifique muchas opciones esa noche, no era justo.

La Costas Trail 16K Margarita era el reto para el cual venía preparándome meses atrás, llegamos a Playa Parguito muy temprano antes de las Cinco de la mañana lista para correr, aterrada porque mi distancia mas larga habían sido tan solo 13K en la Carrera de la Hacienda Santa Teresa hace unos meses atrás. Con la salida del sol arrancamos por toda la costa pasando playa parguito, playa el agua, recorriendo ascensos y descensos con el mar haciendo lo posible por llegar hasta tus pies, elevándonos entre Pitigueys, rocas y un sol terrible, que llega a convencerte de que el paisaje paradisiaco que ven tus ojos es un oasis imaginado y no una imagen digna de una postal encantadora, la mirada descansa mientras el cuerpo se agota, lo que la vista percibe revitaliza el cuerpo y el alma, te da fuerzas para seguir y con éxito pasar la meta donde felices me esperaban mis hijos y mi esposo, el regocijo de completar la meta propuesta inspira y te llena de orgullo, la posición de mi llegada ni se las cuento, en sentido contrario he quedado entre los primeros, pero la verdad la satisfacción es enorme logré mi meta y eso me alcanza para sentirme victoriosa y llena de vida.

Al llegar de la carrera, quedó en evidencia la verdadera razón por la cual elegí la Samanná para hospedarnos, este hotel tiene el privilegio de contar con el único Spa y Centro de Thalasso Terapia de la isla, de manera que aprovechando los dolores posteriores a la carrera me dirigí al Spa, para iniciar estuve en la zona húmeda aprovechando un poco el hidromasaje en la piscina de agua de mar, con la temperatura perfecta para relajarte por completo, de allí a la sala de vapor donde terminas de alistarte para luego terminar deslizándote en la camilla de masajes donde definitivamente quedaron en el pasado todas mis dolencias, el personal en pleno es total y absolutamente cuidadoso en su trato, amables hasta mas no poder, atentos y delicados, las recomendaciones de Cristina y Karen no pudieron ser mas apropiadas, realmente es toda una experiencia maravillosa que no pueden dejar de disfrutar, me sentí injusta con mi pobre esposo al llegar a la habitación y verlo con los niños en pleno despliegue de sus travesuras, por lo que precisé una cita para el, quedó tan encantado como yo, de ninguna manera pueden perdérselo.

Una vez recuperada, salimos de paseo, caminamos el Centro Comercial la Vela paseamos por la típica Juan Griego, aunque muy brevemente, pero necesario era reencontrarnos con este puerto que siempre deja atardeceres espectaculares para recordar.

Para cerrar el día nos fuimos a Diverland, una total carga de diversión y variedad para todas las edades, atracciones en muy buen estado, todo bien organizado y limpio, el problema mas complejo es a la hora de irse, a todos les quedaba una lista enorme de cosas por hacer, no se si fue mas complicado sacar a los niños o a mi esposo, todos estaban súper entretenidos, antes de irnos pasamos al show de los delfines, en este caso la recomendación es visitar Diverland y de allí pasar a ver el show de los delfines o el del león marino, ya que están incluidos en el precio de la entrada, si no vas a nadar con los delfines no tiene sentido apartar tiempo para ir a Waterland, porque no hay nada mas que hacer, y le falta un poquito de cariño, de manera que si no estas absolutamente decidido a participar en alguna de las actividades con los delfines, déjalo para la noche y visita los dos lugares por el mismo precio.

Al día siguiente decidimos tomarnos un día de playa, nos fuimos a el Yaque, sin temor a quedar en vergüenza por esta confesión debo decir que nunca antes había estado en esta playa, pero valió la pena la visita tardía, me encantó, el Yaque es otra forma de ver la isla, es un sitio tranquilo y relajado, al menos así lucía para el día de nuestro paseo, nos recibieron con la amabilidad de un amigo a quien tienes tiempísimo que no ves, a penas estacionando y ya estaban Anthony a quien por algún motivo le dicen José y el Sr. Rafael esperando para atendernos, nos ubicaron en la playa y no hubo una sola solicitud que no se esmerasen por cumplir, la playa es ideal para los niños, tranquila, llana y con poco oleaje, los vendedores están organizados, son personas amables y educadas, tanto que terminamos en gratas conversaciones reiteradas veces a lo largo del día, comimos un Ceviche Gourmet preparado por la Chef Nana Rojas que es todo un manjar increíble, el almuerzo estuvo suculento.

Entre las personas que conocimos tuvimos el privilegio de conversar con el Sr. Carlos Delgado que es ecuatoriano pero esta en Venezuela desde 1970, inspirado por Charles Champlin quien en su película Candilejas asegura que el mundo es un escenario” decide compartir su talento con el mundo y regalar las armonías de su Charango con el que me brindo una serenata a la orilla del mar, espectacular, esas cosas de las que no debes privarte en unas verdaderas vacaciones, disfrutar, descansar, relajarte y dejarte llevar por esos momentos que finalmente son la esencia pura de los recuerdos de unas vacaciones inolvidables.

Al caer la noche aprovechamos para encontarnos una vez mas con Viviana, Luis y Nico la gran familia de Life’s Bech Tours, con quienes nos fuimos a cenar a un lugar bien particular Casa Caranta, un lugar tan típico y espectacular, con mucho que mostrar, antigüedades, obras de arte, curiosidades en general, hasta las muchachas que atienden se confunden con los adornos, su forma de vestir se asemeja a las muñecas artesanales que consigues en las tiendas de souvenirs, la comida es deliciosa y diferente, el personal es amable y la compañía absolutamente agradable, una estupenda velada, para cerrar unas vacaciones que cumplieron lo prometido, unos días encantadores de relax, descanso y diversión en familia y con estupendos amigos, que mas se puede pedir.

 

Por: Vicky Herrera de Diaz

Abogado venezolana

Turista en formación

Amante de los Viajes

Madre de 5 varones venezolanos

Esposa enamorada de Adolfo Díaz

 


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