NUESTRA AVENTURA EN LOS ANDES MERIDEÑOS – VENEZUELA

EL CAMINO

Recorrer los Andes Merideños es un paseo que soñamos vivir desde hace mucho tiempo. Lo postergamos en varias ocasiones hasta que definitivamente le pusimos fecha diciembre de 2016.

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Esperábamos la llegada del mayor de nuestros chicos para el 17 de ese mes, y por nada del mundo dejaríamos de pasar la navidad en casa de mis padres. Razón por la cual las probabilidades de viajar se limitaban a la semana anterior a la navidad. Era el tiempo disponible y había que hacerlo.

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Por gracia divina no conseguimos boletos de avión, y lo digo de esta manera porque la carretera resultó ser parte fundamental de nuestro viaje. El recorrido no habría sido lo mismo si hubiésemos llegado por vía aérea.

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Salimos el 18 de madrugada. Aún estaban las calles oscuras, a pesar de ser domingo y de no haber salido el sol, ya había gente en las calles rumbo a sus trabajos con mucho frío. Tomamos carretera y el sol comenzó a salir ofreciéndonos un espectáculo de colores, mientras avanzábamos en nuestro camino. Nos dirigimos hacia Barinas, pasamos del estado Miranda a Aragua y luego a Carabobo, de allí al estado Lara. Recorrimos parte del estado Portuguesa hasta ingresar al estado Barinas rumbo a Barinitas, donde inicia realmente la ruta maravillosa del Páramo. No hace falta indicaciones para saber que estas en el camino correcto. La montaña, enorme, impetuosa y verde recibe la carretera que empieza a subir. El clima va cambiando, el ambiente se hace acogedor y hasta inocente. A los lados puedes ver cascadas que caen ocultas en los pliegues de las majestuosas cordilleras. El aroma del café secándose en los patios, inunda los alrededores. La gente en las puertas de las casas distantes conversa con amable tranquilidad mientras los niños nos observan pasar desde el borde de la vía.

La vista se relaja con el paisaje hasta que de pronto comienzan a aparecer los primeros frailejones que destacan sobre la montaña a relieve, van formando puntos verdes que en ocasiones se adornan con sus flores amarillas. La altura comienza a hacer de las suyas y se nos hace imprescindible hacer una parada para tomarnos algo caliente, estirarnos un poco y continuar con el recorrido. En menos tiempo del esperado estábamos en Santo Domingo, oficialmente en el páramo merideño, cada rincón es un paisaje, las calles coloridas y repletas de curiosidades invitan a caminar, el pueblo se ve diminuto ante la imponencia de la montaña verde y hermosa que lo rodea, es un privilegio levantar la mirada desde cualquier punto y encontrarte con semejante espectáculo natural.

Cualquier hospedaje, cualquier restaurante, cualquier lugar en este pueblo tiene una vista digna de ser contemplada, un paisaje increíble que inspira, que adorna y complementa cualquier estructura. Como lamento que en la mayoría de los lugares visitados en este pueblo, aun no se hayan enterado de lo privilegiados que son, con solo mirar a su alrededor encontrarían que lo tienen todo para ser felices y atender con esmero a quienes los visitamos, abundan los lugares maravillosos, pero sin alma y sin cariño, parece mentira que lo mas elemental, lo que nada nos cuesta, sea nuestra principal carencia, una buena atención, un gesto amable, un agradecimiento con la vida maravillosa que les permite despertar todos los días con esta vista, seria suficiente para hacer cambios de actitud profundos, convivir en armonía con tanta belleza no tendría porque ser difícil.

Habíamos planificado previamente pasar una noche en Santo Domingo para descansar del largo recorrido. Luego de vivir la experiencia puedo decirles que las opciones en la vía son muchas. Si buscas diversión puedes quedarte un poco en Barinas, hay lugares dedicados a cargar tus niveles de adrenalina. Deportes de aventura o caminatas de montaña pueden incluirse perfecto en un viaje como este. Además de quedar en la vía le dan un toque variado. En nuestro caso buscar una cabaña para toda la familia, para mi era lo ideal. Créanme que abundan los paisajes de ensueño y en muchas ocasiones vale la pena guiarse por alternativas sencillas que armonicen con el destino.

El hotel donde nos quedamos, La Sierra, era muy bonito, pero con muchas deficiencias en cuanto a la atención. Sumido en un profundo descuido, hasta el desayuno sabe a tristeza. Contrasta con la alegría que se asoma por sus ventanas desde donde las montañas te animan a levantarte y salir a recargar energías.

EL PARAMO

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La vía del páramo cuenta con una diversidad tan grande de lugares de interés que debes ir activo para no perderte ninguna de las maravillas que tiene para disfrutar. Es necesario ir a una velocidad que te permita detenerte cada vez que un anuncio te indique haber llegado a un punto a visitar.

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La Laguna de la Victoria, es un anticipo a todo lo que viene mas adelante. Caminas unos 15 minutos y llegas a una hermosa laguna rodeada de verdes, no hay en sus alrededores espacios como para tomar algo o pasar el rato. De manera que solo la contemplamos y continuamos hasta llegar a Mucubaji.

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La Laguna de Mucubaji te deja sin palabras ante tanta belleza, te refresca la vista y te alimenta el alma. Desde allí puedes irte caminando hasta la laguna negra. Sin embargo, es importante saber que tanta belleza viene acompañada de una delicada fragilidad. Es importante caminar por los senderos marcados y tener extremo cuidado con cada cosa que se hace. Los frailejones que crecen por doquier son importantísimos en este ecosistema, un mal paso puede acabar con algún recién nacido frailejón. Un desperdicio al suelo puede producir daños irreparables. Hay que observar todo con extremo cuidado para que perdure en el tiempo, para no dejar huellas erradas.

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Seguimos nuestro camino. La troncal 7 nos lleva directo al Collado del Cóndor o Pico el Águila. Un monumento ubicado en el punto de mayor altura de la carretera trasandina, descuidado, solo y desatendido lucía este emblemático lugar. La capilla estaba cerrada, lo que no impidió que disfrutáramos una vez mas de la maravillosa vista. Si lo deseas por esta misma ruta recorres pueblos lindos hasta llegar a Timotes y de allí sigues vía Trujillo, algunos pocos comerciantes se ubican frente al monumento y ofrecen bebidas calientes y suvenir con genuina amabilidad andina. Conversamos un rato con algunos de ellos, insisto en que nos cuesta tanto creer en las maravillas que nos rodean, ya quisieran muchos lugares tener el privilegio de contar con tanta belleza natural.

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Desde agosto hasta septiembre es posible conseguir nieve en este punto, el frio estaba fuerte, tanto que conseguimos un punto donde había hielo producto de las bajas temperaturas, paramos a tomar fotos y continuamos hasta el Parque el Cóndor, en el Valle de Mifafi, donde tienen uno en cautiverio que puede ser contemplado, hay una estructura que habla de un proyecto alrededor con comercios y otras instalaciones, pero el día de nuestra visita estaba todo absolutamente solo.

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Seguimos vía Apartaderos y continuamos haciendo paradas en el camino. Llegamos a la Capilla de Piedra de Juan Felix Sanchez, ubicada en San Rafael de Mucuchies. De allí seguimos al monumento de la Loca Luz Caraballo donde indudablemente debíamos detenernos a escuchar el celebre poema de Andrés Eloy Blanco, recitado por un hermoso niño, unas fotos y continuamos con nuestra ruta.

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Cada pueblo tiene un encanto particular. La verdad es un paseo imperdible que debe hacerse con calma, para detallar todo. Los colores, la brisa helada, su gente de cachetes coloridos, sus sabores frescos, su clima delicioso, forman parte del paisaje. Por lugares donde comer o incluso donde dormir, no hay de que preocuparse. La variedad es abundante, consigues desde lugares de comida casera hasta restaurantes de aspecto mas elaborado, pero siempre en armonía con el entorno. Algo en extremo lujo desencajaría con tanta belleza natural. La vía ofrece innumerables aventuras, desde la vía de transito común, hasta la aventura de la caminata por pueblos y montañas, solo basta definir tu tipo de viaje y te bajas del carro o lo haces desde la comodidad de la butaca de tu vehículo, todo es decisión propia.

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Pasamos Escaguey y llegamos a Los Aleros. Me sorprendió encontrarme con un restaurante que había visitado 25 años atrás en mi último viaje a Mérida. Por supuesto entramos, ya tienen cincuenta y pico de años funcionando, y sigue siendo una experiencia fabulosa. Pescas la trucha que quieres comer y curucuteas entre las antigüedades que exhiben mientras esperas tu comida. Almorzamos y cruzamos para ir a Los Aleros. Un ingenioso parque temático creado por el merideño Alexis Montilla. En el se recrea un viaje a la Venezuela del pasado de una manera jocosa y educativa. Mis hijos se deleitaron con cada una de las maldades y sustos que preparan para divertirte durante el recorrido, que culmina con un tobogán de cemento que te hace pasar del susto a la risa.

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Luego recorrimos el pueblo de antaño, paseamos por cada comercio, vimos una boda, entramos a su cine y cerramos con el terrorífico cementerio donde salen espantos que te hacen correr despavorido, volvimos al presente y nos dirigimos a nuestro siguiente destino de hospedaje la Posada de Xinia y Peter.

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XINIA Y PETER

Habíamos escuchado hablar mucho de esta estancia. Fabulosos comentarios auguraban que se trataba de un lugar espectacular, y no se equivocaban. Llegamos al final de la tarde, un par de días antes nos habían ofrecido la posibilidad de reservar una cena familiar, afortunadamente decidimos aceptar.

El lugar es impecable desde todo punto de vista, es limpio, silencioso, delicado, cada rincón esta lleno de naturaleza y de arte. Cualquier espacio invita a la relajación y el descanso, provoca caminar por sus jardines. Admirar su peculiar decoración, la recorrimos, la admiramos y nos sentamos a descansar mientras esperábamos la hora de nuestra cena.

De pronto, una voz agradable, enérgica pero a la vez suave interrumpió el silencio, era Xinia llegando del mercado aun y cuando tenía una pierna inmovilizada, había salido desde temprano a cumplir con varias tares. Se acercó amable a saludar y a compartir con nosotros. En pocos minutos hablamos de mil temas, del país de sus bellezas, del turismo, de la vida, de los hijos, de su pierna enferma, de los problemas y las alegrías, en fin. Terminó de conversar y se fue a recorrer el comedor y la cocina.

Dando instrucciones, se despidió y se fue a descansar. Sentí que nos conocimos a plenitud en unos instantes, aunque suene extraño. Observamos una mujer luchadora, amable, generosa, comprometida, genuina y gentil. De un carácter fuerte, pero a la vez cariñosa, maneja la estancia como quien maneja un hogar. Con amor y disciplina dejó muy claro el tipo de lugar donde pasaríamos la noche y eso me encantó.

La cena fue servida puntualmente. Con una elegancia sutil que cuido cada detalle sin dejar de hacerte sentir como en casa. Los platos que deleitamos resultaron toda una experiencia culinaria. Se preocuparon por agradarnos a cada uno de los comensales, desde nuestros niños mas pequeños hasta los mas grandes. Quedamos todos gratamente impresionados y satisfechos, para los cuatro adultos sirvieron una cena a cinco tiempos. Magistralmente dirigida y deliciosamente preparada, a los tres niños les sirvieron una pasta que les fascinó y cerraron con un postre maravilloso que terminó de ganarse la admiración de los pequeños. Disfrutamos de esta experiencia familiar y nos fuimos a descansar con toda la tranquilidad y la comodidad necesaria que indudablemente brinda este lugar.

En la mañana antes de desayunar hicimos nuevamente un recorrido por los jardines de la estancia. Por sugerencia de Alexandra, quien trabaja con Xinia y Peter, hicimos una parada frente a un gran Sauce. Donde nos tomamos de las manos y a la cuenta de tres todos miramos hacia arriba. La sensación que te produce es indescriptible, vez la luz al final de este enorme árbol y sientes a tu familia tan cerca, tan unidos, y tan dichosos. Solo puedo decir que la vida es bella y yo soy una mujer en extremo afortunada y feliz, tienen que vivirlo.

Desayunamos delicioso y nos quedamos un rato a conversar con Alexandra y con Neylimar. Son unas fabulosas anfitrionas, se tomaron el tiempo necesario para compartir con nosotros sugerencias de lugares para conocer. Quedé con mucha inquietud al escucharles hablar sobre lugares que aun no conozco y que no pude visitar en este viaje como son los Pueblos del Sur. Alexandra los describe como el Machu Pichu Venezolano. Con ruinas de muy vieja data, interesantes paredes que esconden enigmáticas historias de pueblos y civilizaciones que dejaron de existir, y otras que surgieron luego para permanecer hasta nuestros días. Modalidades de turismo que incluyen la cercanía con una maravillosa comunidad que se esmera en mostrar sus bondades. Alexandra nos ofreció historias y consejos que atesoro para futuros viajes que indudablemente haremos muy pronto.

Xinia y Peter esta ubicada en las cercanías de Tabay. Lo que llaman la Mucuy Baja, estratégicamente cerca de la ciudad, como para garantizar que puedes llegar a ella sin mayor inconveniente en aproximadamente unos 30 minutos en carro, pero a su vez lo suficientemente alejada como para que la bulla y el alboroto citadino no incomoden.

Salimos rumbo a Mérida. Nuestra primera parada de ese día fue el Jardín Botánico donde hicimos una caminata deliciosa. Llegamos a lo que llaman el Sendero Aéreo. Donde los mas atrevidos y valientes pueden subir a la copa de los árboles, con todos los equipos necesarios de seguridad. Desde allí pasas puentes, escalas, mantienes el equilibrio sobre cuerdas de un árbol a otro, toda una aventura. Hasta llegar a una tirolina que te hace volar por encima de muchos arboles y te regresa de nuevo a tierra firme. Mis hijos y mi esposo enloquecidos por subirse. Yo, rezando internamente e inventándome mil excusas para escabullirme. Hasta que por obra divina no hubo manera de pagar, o lo hacías en efectivo, con lo cual no contábamos o lo hacías con una transferencia. Gracias a que mis suplicas silenciosas fueron escuchadas la página del banco nunca abrió y no pudimos lanzarnos en esta aventura. Para quienes de verdad deseen vivir esta experiencia les recomiendo llevar efectivo suficiente.

Fracasado el intento aventurero de subirnos al Sendero Aéreo. Decidimos seguir al Zoológico los Chorros de Milla, a 5 minutos del lugar donde estábamos. Luego de pasar victoriosos e ilesos, al ejercito de vendedores de Resort que se aglomeran en la entrada. Para tratar de robarte medio día de tu tiempo, ofreciéndote algo que finalmente termina siendo inútil. Logramos entrar al parque, esta bastante descuidado. Le faltan muchos animales y el deterioro es bastante evidente. Sin embargo, teníamos la inquietud de visitarlo y lo hicimos, pero créanme que hay lugares mas hermosos en los andes merideños para ver.

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Salimos de Mérida rumbo al páramo de la Culata, procurando volver a ese entorno natural maravilloso en el que habíamos estados estos últimos días. La vía es hermosa, los paisajes están por todas partes, hay mucho que ver. Muchos lugares bellos para recorrer, para detenerse y caminar, nos deleitamos la vista toda la tarde. Ya casi de regreso decidimos pararnos en el Sueño de los Abuelos, un pequeño pueblito creado para los niños. Mis hijos menores estaban felices de ver todo en la dimensión apropiada para ellos. Es un lugar ingenioso y muy bien hecho, pero totalmente desatendido, imagino que debido a la hora, ya estaban por cerrar, en fin hicimos un breve recorrido y seguimos.

Llegamos nuevamente a Mérida. Nos detuvimos en la Heladería La Coromoto, famosa y reconocida incluso con Record Guiness en dos oportunidades consecutivas, debido a la mayor cantidad de sabores a nivel mundial. No todos los días tienen la misma variedad de sabores, va mucha gente y la dinámica de atención es bastante rápida y básica. Para aprovechar al máximo tu visita debes verificar los sabores disponibles por el lado de afuera de la barra, elegir el tamaño de tu helado, los sabores que deseas y luego pasas a la barra, Solo aceptan efectivo, de manera que debes tomar esa precaución, procura no desperdiciar la ocasión con sabores comunes y corrientes. Atrévete a probar algo diferente, comparte con tus acompañantes para disfrutar de la variedad y probar la mayor cantidad de sabores. Nosotros probamos en esta ocasión helados de Cachapa, queso, aguacate, plátano, pitufo, galak, doritos, coca cola y caraotas, no se si en ese orden, pero en fin, toda una combinación extrema que valió la pena, es una visita imperdible en la ciudad.

Agotados nos fuimos a descansar hasta el próximo día donde nos recibieron con un delicioso desayuno. Una gran recomendación para vivir la experiencia Xinia y Peter, seria tomar el desayuno en el espacio dispuesto para ello. En el corazón del bosque que rodea la estancia, tienen una mesa hermosa, ubicada bajo los frondosos árboles, justo al lado de un relajante jardín Zen. Es el lugar perfecto para consentir el paladar con uno de los espectaculares desayunos que sirven en la posada. Nos despedimos esa mañana felices de haber decidido quedarnos en Xinia y Peter, y partimos rumbo a Mérida, a continuar con nuestras vacaciones.

MÉRIDA, TELEFÉRICO Y CIUDAD

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Nos fuimos directo a la Venezuela de Antier. Otro de los parques creados por el Sr. Alexis Montilla. La temática esta también vinculada con un viaje al pasado pero en esta ocasión enfocado en el recorrido estado por estado de la Venezuela de 1925. En cada parada consigues objetos, tradiciones, costumbres, curiosidades y hasta comida típica del estado. Las personas que te atienden están inmersas en el papel de un poblador de esa época y del lugar que les corresponde. Vale la pena hacer el recorrido con calma y con tiempo suficiente para disfrutar de cada Show en cada estado.

Hace poco tiempo incorporaron un nuevo espacio al que llamaron Parque Agroturístico. Se encuentra dentro de la misma Venezuela de Antier, pero se accede con un pago adicional. Es una gran experiencia para los niños y como no, también para los adultos. Tienes la oportunidad de ver y conocer de cerca la cría de ganado vacuno, ovino y cabras. Los niños estuvieron felices de poder alimentar a los becerritos con un biberón gigante y de poder tener contacto con muchos animalitos en su hábitat natural.

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En esta parte del parque solo pueden hacerse pagos con efectivo. Al principio del recorrido existe la posibilidad de comprar moneda propia del parque, lo cual puedes hacer mediante el uso del punto electrónico dispuesto para ello. Esta moneda la usas como efectivo durante el recorrido y si al culminar te sobra algo puedes hacer el cambio antes de salir, vale la pena hacer uso de este consejo. El recorrido de ambos parques puede hacerse en un mismo día tal y como lo hicimos nosotros o puedes separarlo en un día para cada parque y tener así mas tiempo para disfrutar de cada uno.

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Culminamos nuestro recorrido cansadísimos, pero felices por el paseo. De verdad vale la pena. Al salir del parque nos dirigimos a Mérida nuevamente para llegar a nuestro siguiente destino de hospedaje la Posada Tramontana. Un lugar agradable, bien ubicado en pleno centro de la ciudad. Muy blanco, muy limpio, pero con habitaciones algo pequeñas para mi gusto. Tienen variedad de espacios de manera que si llegan a elegirla como hospedaje cerciórense de tener una lo suficientemente grande, con aire acondicionado y un closet. Ya que no todas las habitaciones están equipadas de la misma forma, ni cuentan con el mismo espacio.

El desayuno es delicioso y muy completo. Servido con cariño y hecho con esmero, lo cual me consta. La cocina queda totalmente a la vista de los comensales y desde tu mesa puedes ver como todo sucede.

En nuestro último día en la ciudad nos fuimos al teleférico. Las entradas las compramos el día anterior, lo que resultó ser todo un éxito. Organizamos nuestro paseo con tiempo suficiente y sin inconvenientes, con todas las previsiones del caso. Es fundamental llevar copia de los documentos de todas las personas que van a subir, partida de nacimiento, cédulas o pasaportes. Los extranjeros tienen una tarifa diferente pagan 50$ para los Venezolanos, Adultos Bs. 3.500, Niños Bs. 2.250. La persona que compra las entradas debe subir junto al grupo. No es posible mandar a comprar las entradas con alguien que no te acompañe al paseo. Los horarios pautados para subir son estrictos, hay que estar media hora antes de la hora fijada para el ascenso. Lo ideal es comprar las entradas al menos un día antes de subir, para poder planificar la visita mucho mejor.

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Exactamente media hora antes de la establecida en el ticket deben estar todas las personas que van a subir. Deben tener sus documentos de identificación en mano porque nuevamente verifican que sean estas mismas personas las que ingresan. Pasas a la fila para abordar la cabina y comienzan las explicaciones y charlas. Los bolsos son revisados, si eres fumador debes dejar yesquero, cigarros y fósforos antes de subir o simplemente deberás botarlos en la entrada. No puedes subir con materiales inflamables, ni armas, ni objetos cortantes. Es recomendable llevar agua, chocolate y chiclets, pues serán de utilidad en el camino.

Al abordar la cabina algunos quedarán de pie otros sentados, la capacidad es para unas 42 personas. Sin embargo, en la dinámica del viaje esto va alternándose, así que de cualquier forma el viaje se hace agradable. El sonido que acompaña el trayecto va explicando el recorrido y todo lo que vas observando, la vegetación, el clima, y otras cosas de importancia, por lo que es interesante prestarle atención. En cada estación un guía recibe al grupo y le da las indicaciones para continuar, hasta llegar a la Quinta y última estación. Allí comienzas a disfrutar de la montaña de cerca, sales al mirador, sientes la brisa helada. Si el clima lo permite disfrutas de la vista. Si es temporada de nieve puedes ser sorprendido por una maravillosa nevada, pero también es importante tomar precauciones para soportar el cambio de clima y la altitud que puede generar algunos malestares. Allí puedes estar 30 minutos. Luego inicias el descenso y disfrutas de cada estación con sus senderos y paisajes, nuevamente respetando el frágil entorno que amablemente nos recibe. Un mal paso puede acabar con la vida de una planta o causar severos daños, es importantísimo hacer uso de los senderos establecidos y acatar las normas del lugar.

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Al regresar a la ciudad no podíamos dejar de ir al Mercado Principal. Colorido, típico y particular. Si te atreves puedes probar un “Levanton”, bebida que preparan con ojo de ganado y otros veinte mil ingredientes mas. Aseguran tiene efectos afrodisíacos o una deliciosa “Vitamina”, dulce, suave y espumosa bebida con sabor a vainilla. Este es el sitio ideal para comprar suvenir, quesos, arepitas, dulces, licores y cuantas cosas necesites para recordar tu viaje y hacer algunos regalos. Es una experiencia, la gente es amable, sencilla, agradable, un buen lugar para conocer mas de la cultura andina.

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Descansamos nuestra última noche en la posada Tramontana y madrugamos para tomar la vía de regreso a casa. Quedamos tan prendados de la belleza del páramo que decidimos volver por la misma ruta, ya con ganas de llegar a casa pero reviviendo unas bellas y felices vacaciones en los Andes Merideños.

 

Por: Vicky Herrera de Diaz

Abogado venezolana

Turista en formación

Amante de los Viajes

Madre de 5 varones venezolanos

Esposa enamorada de Adolfo Díaz

 


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